Historia de San Rafael. El Custodio de Córdoba

Córdoba es una ciudad donde la historia y la fe se entrelazan de una forma única. Entre sus patios, la Mezquita-Catedral, las iglesias y esas calles centenarias, hay una figura que destaca por encima de todas las demás y que los cordobeses admiran: San Rafael Arcángel. Se considera el Custodio de la ciudad, y su presencia va más allá de lo religioso. Es algo emocional, cultural, y que está profundamente arraigado en la cultura de la ciudad. Desde antiguas epidemias hasta celebraciones populares, el patrono de Córdoba ha servido como amparo espiritual para miles de cordobeses. Y es, por ende, una figura que une pasado y presente.

Estatua de san Rafael en Córdoba

Introducción: quién es San Rafael para Córdoba

Para los cordobeses, San Rafael no es un arcángel más, ni siquiera es una figura religiosa como tal, puesto que hay muchos ateos y agnósticos que le guardan un cariño especial. Es el patrono de la ciudad, el guardián y protector que, según la tradición, intercedió para librar a los cordobeses de muchos males. Tanto es así que su imagen preside más de un altar en la ciudad. Nos recuerda constantemente su papel como custodio, y la devoción que se le tiene forma parte de la identidad local. Es más, no hay viajero que no haya visitado Córdoba y no haya visto su imagen presidiendo el Puente Romano. Una obra del autor Bernabé del Río, que data de 1651 y se ha convertido en un lugar de devoción entre los vecinos.

Esta relación especial hace que Córdoba se sitúe como un caso prácticamente único dentro del cristianismo. Más allá de la religión que cada uno profese, o no profese, pocas son las ciudades que tienen identificado de forma tan clara a su protector. Es, para muchos, una mezcla de tradición, fe y orgullo local.

Orígenes de la devoción a San Rafael

La devoción a San Rafael no es algo reciente, sino que se remonta al siglo XVI. Hemos de viajar a un contexto que estaba marcado por inseguridad, epidemias y grandes crisis sanitarias. En pleno 1578, la ciudad sufría una oleada de peste devastadora que provocó miles de muertes. Al ser una enfermedad tan contagiosa, el problema no solo era la muerte: era el miedo, la desesperación y el desconocimiento. Fue entonces cuando, según cuenta la tradición, se produjeron las primeras apariciones del arcángel San Rafael al sacerdote Andrés de las Roelas.

En estas revelaciones, San Rafael se presentó como el custodio de Córdoba e hizo un juramento: protegería a la ciudad tanto de la enfermedad como de otros peligros. A partir de ese momento, Córdoba iba a estar bajo su protección divina. En cuanto comenzó a hablarse de estas apariciones, la respuesta fue generalizada: la devoción se extendió de forma rápida entre todos los cordobeses. Pasó a formar parte del altar de los ciudadanos, de la liturgia de las iglesias y comenzó a estar presente en el día a día de muchas de las cofradías de la ciudad. En ese momento, la Iglesia reconoció de forma oficial esta tradición y la figura de San Rafael cobró un lugar central en la espiritualidad de la ciudad.

Las apariciones del Arcángel en la ciudad

Las apariciones al padre Roelas forman parte del núcleo de esta devoción. Según cuentan los relatos, no se manifestó una sola vez, sino en repetidas ocasiones. Pero todos estos momentos coincidían en enviar un mensaje de protección y consuelo a una ciudad que había sido asolada por el dolor. Marcó un antes y un después en la ciudad, puesto que no solo ofrecía esperanza, sino que dotaba a la ciudad de una protección divina, algo crucial para muchos creyentes.

Fue a raíz de esto que comenzaron a elevarse templos, se encargaron muchas imágenes del arcángel y se instituyeron incluso celebraciones oficiales.

San Rafael como Custodio de Córdoba

Su titulo de Custodio de Córdoba es mucho más que simbólico, puesto que es una auténtica declaración de identidad. No hablamos de un santo que haya sido venerado, sino de una figura que se ha consolidado como protector oficial. Esto trae consigo un fuerte imaginario social donde él representa seguridad, amparo y salud, especialmente en tiempos de dificultad. En épocas duras, como epidemias, guerras, crisis o incluso sequías, son muchos los cordobeses que han mantenido viva esta tradición y devoción. La confianza en este arcángel se ha convertido en un símbolo de resiliencia colectiva, y nos habla de una figura que encarna una idea preciosa: Córdoba siempre logra resistir y renacer de sus cenizas. Y esto no es solo algo religioso, sino una idea inmanente en la mentalidad de los ciudadanos.

Iconografía y representaciones de San Rafael

Si nunca has visto a San Rafael (señal de que no has paseado aún por las calles de Córdoba), o no sabes quién es, te lo contamos. Es uno de los tres arcángeles más reconocidos por la tradición cristiana, junto a San Miguel y a San Gabriel. Su iconografía es, además, fácilmente reconocible: se suele representar como un joven alado, que va vestido con una túnica y porta un bastón de peregrino. En ocasiones, lleva una inscripción que hace referencia a su papel como custodio de la ciudad. Y también se le puede encontrar representado con un pez.

Este pez alude de forma directa al libro de Tobías. En este, San Rafael actúa como guía y sanador, reforzando así esa imagen de curación, protección y, además, medicina de Dios. En este relato, San Rafael guió a Tobías a pescar un pez en el río Tigris y usó la hiel de este para curar un caso de ceguera, además de usar los órganos del animal para ahuyentar a todos los demonios. Hay innumerables representaciones artísticas de San Rafael, desde los conocidos triunfos que llenan la ciudad hasta pequeñas imágenes domésticas que acompañan día a día a todos los cordobeses.

Los triunfos de San Rafael en el paisaje urbano

Uno de los rasgos más característicos de la devoción a este arcángel son los llamados triunfos de San Rafael, que es el nombre que reciben todos esos monumentos que han sido levantados en agradecimiento a su protección. Hay muchas a lo largo de toda la ciudad, aunque algunas de las más conocidas son:

  • El Triunfo de San Rafael en la Puerta del puente, casi un santuario para los vecinos de la ciudad. Está situado en uno de los lugares más emblemáticos, a las orillas del Guadalquivir, y es el más antiguo de todos. Como ya hemos señalado, fue diseñado por Bernabé Gómez del Río. Es del año 1651, y se integró en el paisaje de la ciudad para así bendecir a todos los visitantes que pasaban por esa Puerta del Puente.
  • El Triunfo de la Plaza de la Compañía, que preside la plazoleta. Este data del año 1736, y fue construido gracias a la limosna de los más fieles. Está rodeado de historia y de vida.
  • La estatua que se encuentra en la plaza de los Aguayos, que se consiguió erigir gracias a las donaciones de la familia Aguayos. Fue algo posterior a la anterior, en 1783.
  • Y en la calle Sebastián Cuevas hay otra escultura con una historia particular. Fue realizada por profesores y alumnos de la escuela Mateo Inurria, y se inauguró en el año 2014. Los vecinos se decidieron a promover una iniciativa para que ese hiciera este monumento, puesto que en esa misma plaza había una hornacina dedicada al arcángel que se eliminó.

Pero hay más: en la plaza de San Basilio, en la Plaza del Potro… Córdoba rinde auténtica devoción a San Rafael, como se puede ver en sus calles.

Fiestas y tradiciones en su honor

La devoción a San Rafael no se deja ver solo en sus calles, sino también en sus tradiciones. El 24 de octubre se celebra su día, con misas y actos culturales que refuerzan el vínculo entre el arcángel y los ciudadanos. Además, uno de los rituales más conocidos de la ciudad es el Juramento de San Rafael, donde se recuerda la promesa que hizo el arcángel para proteger a su ciudad. Es un acto solemne, lleno de simbolismo, y que se renueva cada año.

Ese día, la tradición marca que las familias se reúnan para comer y celebrar. Y si bien es cierto que hay quienes no lo tienen por un acto religioso, sí que es una tradición social que se respeta mucho.