Hay oficios que no se estudian: se ven. Isabel Rosales creció viendo a su padre entrar en el comedor y no volver a sentarse hasta que se marchaba el último cliente. Hoy dirige La Posada del Caballo Andaluz, la casa de comidas del grupo en el barrio de San Basilio, y sigue trabajando con esa imagen en la cabeza.
La revista cordobesa MIRANDA magazine se sentó con ella este mes. Recogemos aquí la conversación, porque explica bastante bien por qué esta casa se parece tan poco a un restaurante cualquiera.
Un legado que no se negocia
¿Cuál es ese «secreto de familia» que hoy sigue siendo innegociable en tu forma de trabajar?
«Si tuviera que resumir el mayor legado que recibí de mi padre, diría que es la profesionalidad y el respeto absoluto por el cliente. Él entraba en el restaurante y, hasta que se marchaba, nunca dejaba de ser el anfitrión. Siempre estaba pendiente de todo: de cómo se recibía al cliente, del servicio, del ambiente y de que cada plato respondiera a la calidad que representaba nuestra casa.»
De ahí sale, dice, lo único que no se toca: que quien entra por la puerta note desde el primer minuto que va a recibir un trato cordial, un servicio impecable y una cocina hecha con honestidad.
«También heredé el valor del esfuerzo, del trabajo diario y de la constancia. En esta profesión no existen atajos: cada servicio es una nueva oportunidad para demostrar quién eres.»
Su propia huella: liderar desde la cercanía
¿Qué has aportado tú que marque una diferencia respecto a las generaciones anteriores?
«Cada generación tiene la responsabilidad de conservar la esencia, pero también de aportar algo nuevo. Creo que mi mayor contribución ha sido incorporar una forma de liderar basada en la cercanía, la calidez y el cuidado de las personas.»
Isabel insiste en el detalle, tanto con el cliente como con el equipo. «Ese toque femenino no significa trabajar de forma diferente, sino poner mucho énfasis en la empatía, en la escucha y en crear un ambiente donde las personas se sientan valoradas.»
Un equipo con muchos años de casa
¿Cómo se lidera a un equipo que en muchos casos lleva años trabajando para tu familia?
«Para mí, liderar significa encontrar el equilibrio entre la cercanía y la exigencia.»
El equipo al que se refiere es el de todo Grupo Rosales, que además de La Posada lo forman Taberna La Viuda y Restaurante Puerta Sevilla. «Somos una familia empresarial con muchos años de historia, y eso genera vínculos muy especiales.»
«Intento que cada persona se sienta escuchada, valorada y respetada. Me gusta descubrir el potencial de cada uno y ayudarles a desarrollar sus fortalezas, tanto personales como profesionales. El liderazgo en el que creo es el que genera compromiso desde la comprensión de que todos tenemos un objetivo común, y de que el trabajo en equipo lleva a la satisfacción del cliente.»
Córdoba como escenario
¿Qué papel juega la ciudad en todo esto?
«Córdoba tiene algo que muy pocas ciudades pueden ofrecer: es un destino que emociona tanto al visitante como a quienes tenemos la suerte de vivir aquí. Es una ciudad que invita a pasear sin prisa, a descubrir sus patios, sus calles, su historia y, por supuesto, su gastronomía.»
La Posada está en una auténtica casa patio del barrio de San Basilio, y eso, según Isabel, le permite dar a dos públicos muy distintos exactamente lo mismo: «El cordobés encuentra una cocina tradicional, elaborada como lo hacían nuestras madres y nuestras abuelas, con recetas que forman parte de nuestra memoria. Y el turista descubre precisamente lo que viene buscando: autenticidad.»
La cocina que sostiene todo eso
Esas recetas tienen nombre. El rabo de toro a la antigua, que este año ha sido premiado como uno de los mejores de Córdoba. El bacalao frito, el codillo, las manitas de cerdo. La mazamorra cordobesa, el flamenquín, el salmorejo. Cocina casera de verdad, servida en los salones y el patio de una casa cordobesa, con guitarra clásica en directo de lunes a viernes al mediodía.
Ser mujer al mando
¿Qué desafíos has sentido al liderar siendo mujer en un entorno tradicional?
«Formar parte de una familia con tres hermanos varones ha hecho que, durante muchos años, muchas personas me identificaran como ‘la hermana de’ o ‘la hija de’. En ocasiones sentía que mi trabajo quedaba en un segundo plano.»
«Con el tiempo entendí que el reconocimiento no se exige: se construye día a día. Hoy siento que se valora mi trabajo por lo que soy, por las decisiones que he tomado y por los resultados obtenidos.»
«Ser mujer me ha permitido liderar desde la sensibilidad, la perseverancia y la capacidad de crear equipos sólidos. Nunca he querido demostrar que podía hacerlo mejor que nadie; simplemente he querido hacerlo lo mejor posible.»
Lo que viene
¿Cómo te imaginas el futuro de esta empresa?
«Soy muy optimista. Me ilusiona pensar que la tercera generación continuará este proyecto familiar aportando nuevas ideas, nuevas herramientas y una visión adaptada a los nuevos tiempos, pero manteniendo intactos los valores que nos han traído hasta aquí.»
Imagina una empresa más digitalizada —reservas más fáciles, experiencias más personalizadas, gestión más eficiente—, con una condición: «La tecnología debe hacernos más eficientes, no más fríos.»
Y una idea que suena a plan concreto: «Me gustaría crear una comunidad alrededor de nuestros restaurantes, donde el cliente se sienta parte de nuestra casa, participe en catas, jornadas gastronómicas, presentaciones de productos, experiencias en nuestros patios o encuentros con productores locales. Queremos que vuelvan no solo por un plato, sino porque se sienten identificados con nuestra forma de entender la gastronomía.»
Empezar, se empieza sentándose a la mesa.
Reservar mesa en La Posada del Caballo Andaluz 📍 C/ San Basilio, 16 · Córdoba · 957 29 03 74
Entrevista publicada originalmente en MIRANDA magazine (SUMA Comunicación), agosto de 2026. Adaptada y ampliada para el blog de Grupo Rosales con autorización.